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Adiós “revolución educativa”


Zenón Depáz Toledo

 

Cerrando su intervención ante el Congreso, el Premier Oscar Valdez -sintomáticamente ovacionado por apristas y fujimoristas-, resumió la visión de este gobierno pronunciando enfáticamente las siguientes palabras: “¡El Perú no está para experimentos!”. Cabe notar que esa afirmación no fue improvisada. Como todo su discurso, fue enteramente leída de un texto que, por su importancia, debió ser revisado y ratificado por el propio Presidente. Siendo así, y no habiendo merecido ninguna precisión por parte de éste, pese a todos los comentarios que produjo de inmediato, queda claro que esa frase resume la gran trasformación experimentada por Humala, quien ahora apuesta por no tocar el modelo económico dejado por Fujimori (Aplausos de los representantes de la gran empresa y los poderes fácticos; nueva frustración de la mayoría de peruanos que desde hace tres décadas vota invariablemente por el cambio).

 

Al renunciar a emprender grandes experimentos sociales, ¿tenía en mente Valdez –o quienes redactaron y aprobaron su discurso- sólo el ámbito económico?; ¿no les interesa entonces otros ámbitos igualmente vitales para el futuro del país, como son la educación, la salud o la seguridad ciudadana?; ¿o es que también se refería a ellos, asumiendo que allí tampoco cabe hacer experimento alguno?; ¿también hay que mantener el rumbo que nos ha conducido a los últimos lugares en el mundo en cuanto a calidad educativa?; ¿no hay que hacer allí precisamente grandes y audaces experimentos? A juzgar por lo anunciado, donde los cambios significativos brillan por su ausencia, parece que esa es la gran decisión. Lo único que propuso en esta materia es atender la infraestructura, revisar el currículo escolar (¿no tenemos la sensación de haber oído ese libreto durante tres décadas fallidas?) y, tal como se regala víveres, regalar becas improvisadas que, sin cambio alguno en la Educación Superior, servirán ante todo para solventar a instituciones privadas (Fervorosos aplausos de algunos zares de la educación privada representados en el congreso).

 

¡Adiós “revolución educativa”! ¡El Perú no está para experimentos! Ciertamente, si de lo que se trata es de mantener y profundizar nuestra condición de país exportador de mano de obra barata (con más de dos millones y medio de peruanos expatriados) y de materias primas (sobre todo las que extrae la gran minería depredadora), que siga nomás la gran estafa educativa de cientos de filiales “universitarias” y miles de grados, títulos y postgrados otorgados en condiciones deplorables. Para ese tipo de país basta con el remedo de universidades que también ya empezamos a exportar; basta con los analfabetos funcionales que produce en su mayoría una Educación Básica colapsada.

by joomlana.net